Miedo si
A volver a lo mismo
A escoger lo mismo
A pensar que no está bien
A no pensar
A sentir
A no entender
A llorar
A no creer en nada
A tener miedo
A querer mucho
A retroceder
A enamorarme
A continuar
A creer demasiado
A esperar
A confundirme
A paralizarme
A dejar que las cosas pasen...
Tengo miedo si tengo miedo
Y sigo sintiendo y soñando.
Que miedo!!!!!
miércoles 4 de noviembre de 2009
miércoles 30 de septiembre de 2009
En el metro...
Ojos. Los ojos. Tus ojos. Mis ojos.
Redondos, ovalados, achinados, pequeñitos, grandes, expresivos, cansados, tristes, impresionados, alegres…
Ojos café, negros, azules, verdes, amarillos. Ojos de verdad y de mentira. Pestañas largas y cortas, crespas, lisas. Cejas abundantes, largas, cortitas, peludas y peladas...
Pómulos sobresalientes, puntudos, gorditos, huesudos. Pelos largos y cortos, estilosos, fomes, teñidos, rosados, castaños, locos. Pelos rubios, rizados, lisos. Pelos oscuros, gruesos, brillantes, delgados y opacos...
Narices lindas, finas, largas, redondas. Narices pequeñas, respingadas, anchas, chuecas. Narices todas. Huelen, sienten, respiran, inhalan, exhalan.
Bocas grandes, labios finos, rosados, rojos. Bocas pequeñas, bocas graciosas, bocas sin labios, labios que sobran, que hablan, que nombran, que aman...
Sonrisas alegres, enormes, abiertas, simpáticas, silenciosas. Sonrisas que gritan, que expresan, que muestran. Sonrisas tímidas y atrevidas. Que insinúan. Que responden...
Arrugas, gestos, expresiones, guiños. Dientes puntudos, lenguas largas. Dientes blancos, amarillos. Lenguas que juegan, lenguas rosadas. Dientes que faltan, dientes en mantención. Orejas largas, pequeñas, deformes, gigantes y sucias...
El cuello firme, grueso o delgado, sosteniendo, conteniendo. Cuellos largos, adornados, abrigados, estirados, torcidos. Cuellos pequeños, cuellos blancos, cuellos oscuros...
Hombros raíces, desnudos, coquetos, anchos, sensuales. Pechos pequeños, pechos en flor. Pechos redondos, grandes, contenidos, expandidos, alargados, desnutridos...
Brazos que resisten. Brazos que caen. Brazos levantados, estirados, apretados. Brazos gruesos, cortos, delgados, musculosos, largos. Manos que señalan, que aprietan, que saludan, que aguantan. Manos que se entregan a otras manos y manos que se guardan en los bolsillos. Manos y dedos firmes, largos. Dedos tensos, dedos adornados, solteros, casados. Deditos pequeños, deditos frágiles. Uñas coléricas, uñas mordidas...
Cinturas anchas, queridas, abrazadas. Cinturas curvas, cinturas acinturadas. Caderas de madre. Caderas de niño. Caderas de abuelos...
Un poto, muchos potos. Gordos, grandes, redondos, chicos. Ovalados, planos. Potos pequeños y firmes. Potos gelatinosos. Potos pelados y peludos. Potos helados todos...
Par de piernas firmes, par de piernas dobladas, sentadas, cruzadas. Adoloridas y cansadas. Par de piernas heridas. Par de piernas peludas y depiladas. Par de piernas largas y flacas, cortas y gorditas. Piernas sin par...
Pies cansados, pies al viento. Pies ahogados, abrigados. Pies con cayos. Pies y uñas largas. Pies y uñas pintadas. Uñas rotas. Pies alargados. Pies patones. Pies que sostienen, pies que descansan...
Tus pies, mis pies. Los pies. Pies.
Tan distintos, tan iguales. Somos energía y amor.
Redondos, ovalados, achinados, pequeñitos, grandes, expresivos, cansados, tristes, impresionados, alegres…
Ojos café, negros, azules, verdes, amarillos. Ojos de verdad y de mentira. Pestañas largas y cortas, crespas, lisas. Cejas abundantes, largas, cortitas, peludas y peladas...
Pómulos sobresalientes, puntudos, gorditos, huesudos. Pelos largos y cortos, estilosos, fomes, teñidos, rosados, castaños, locos. Pelos rubios, rizados, lisos. Pelos oscuros, gruesos, brillantes, delgados y opacos...
Narices lindas, finas, largas, redondas. Narices pequeñas, respingadas, anchas, chuecas. Narices todas. Huelen, sienten, respiran, inhalan, exhalan.
Bocas grandes, labios finos, rosados, rojos. Bocas pequeñas, bocas graciosas, bocas sin labios, labios que sobran, que hablan, que nombran, que aman...
Sonrisas alegres, enormes, abiertas, simpáticas, silenciosas. Sonrisas que gritan, que expresan, que muestran. Sonrisas tímidas y atrevidas. Que insinúan. Que responden...
Arrugas, gestos, expresiones, guiños. Dientes puntudos, lenguas largas. Dientes blancos, amarillos. Lenguas que juegan, lenguas rosadas. Dientes que faltan, dientes en mantención. Orejas largas, pequeñas, deformes, gigantes y sucias...
El cuello firme, grueso o delgado, sosteniendo, conteniendo. Cuellos largos, adornados, abrigados, estirados, torcidos. Cuellos pequeños, cuellos blancos, cuellos oscuros...
Hombros raíces, desnudos, coquetos, anchos, sensuales. Pechos pequeños, pechos en flor. Pechos redondos, grandes, contenidos, expandidos, alargados, desnutridos...
Brazos que resisten. Brazos que caen. Brazos levantados, estirados, apretados. Brazos gruesos, cortos, delgados, musculosos, largos. Manos que señalan, que aprietan, que saludan, que aguantan. Manos que se entregan a otras manos y manos que se guardan en los bolsillos. Manos y dedos firmes, largos. Dedos tensos, dedos adornados, solteros, casados. Deditos pequeños, deditos frágiles. Uñas coléricas, uñas mordidas...
Cinturas anchas, queridas, abrazadas. Cinturas curvas, cinturas acinturadas. Caderas de madre. Caderas de niño. Caderas de abuelos...
Un poto, muchos potos. Gordos, grandes, redondos, chicos. Ovalados, planos. Potos pequeños y firmes. Potos gelatinosos. Potos pelados y peludos. Potos helados todos...
Par de piernas firmes, par de piernas dobladas, sentadas, cruzadas. Adoloridas y cansadas. Par de piernas heridas. Par de piernas peludas y depiladas. Par de piernas largas y flacas, cortas y gorditas. Piernas sin par...
Pies cansados, pies al viento. Pies ahogados, abrigados. Pies con cayos. Pies y uñas largas. Pies y uñas pintadas. Uñas rotas. Pies alargados. Pies patones. Pies que sostienen, pies que descansan...
Tus pies, mis pies. Los pies. Pies.
Tan distintos, tan iguales. Somos energía y amor.
domingo 16 de agosto de 2009
sábado 1 de agosto de 2009
Latinoamérica Esquizofrénica: Identidad, exclusión y modernización.
Hablar de nuestros países utilizando el concepto de “América Latina” puede parecer de inmediato, una forma homogenizadora de referirnos a un conjunto de naciones que son en sí mismas resultado de la hibridización de distintas culturas.
La generalización nos ayuda a reunir símiles, pero eso no significa que podamos homologar todas las partes. Sin embargo el intento por desarrollar la idea de lo moderno, de la “modernización” en Latinoamérica parece no contemplar las múltiples subdivisiones que componen esa América Latina.
Y si bien no tengo ni la capacidad teórica ni el tiempo suficiente para tratar el tema de la modernidad en cada uno de los países de nuestra América, sí me interesa comenzar con esta idea básica de que la instauración y posterior desarrollo de las supuestas sociedades “modernas” en Latinoamérica debe entenderse desde su propia y única realidad, contextualizando los procesos según la historia de los distintos pueblos.
Comienzo así este ensayo porque a mi parecer, el gran problema de muchos teóricos de las ciencias sociales al tratar de comprender y luego explicar la modernización en la región, es la recurrente generalización de los procesos y cambios. Si bien existen similitudes e hitos que se repiten en muchos de los países, la explicación última debe estar aferrada a la realidad y la historia de cada nación.
Dicho esto, me interesa presentar este ensayo como un intento por comprender que los procesos de modernización en Latinoamérica no pueden disociarse de los fenómenos de identidad –o falta de ella- y exclusión frente a los cuales nuestros países han tenido que construir una especie de “modernización superficial”, abarcando sólo ciertos aspectos de la vida, generándoles cierta esquizofrenia en donde –como expone Lechner- la identidad queda al margen de la construcción de lo moderno (entendido como un aquí y ahora, un presente continuo en donde todo vale ).
Latinoamérica esquizofrénica hace alusión a la idea de que los países Latinoamericanos se encuentran frente a la construcción de sociedades modernas en donde la disociación entre la historia, la identidad, y la estructura modernizadora impuesta genera profundas desarticulaciones a nivel social; y en donde la pérdida de sentido espacio-temporal que provoca la falta de proyectos, se encarga de desarticular el “yo”, al no existir la idea de un proyecto futuro hacia donde ir.
¿Identidad Latinoamericana?
Si desarrollo el concepto de identidad en base a mis planteamientos iniciales, de seguro estaría contradiciéndome. Sin embargo debo insistir en la idea de que existen ciertos componentes históricos que pueden darnos una idea generalizadora de la identidad latinoamericana, vista no como un todo homogéneo sino como la suma de las partes similares de una región heterogénea.
Latinoamérica era un continente desconocido, el “nuevo mundo” de una Europa que comenzó a definirse como moderna en base al descubrimiento de una tierra lejana, distinta y por supuesto, no moderna. Comenzar a entender, tanto el proceso de modernización como la formación de identidad latinoamericana desde este punto de partida, es una buena forma de comprender la dificultad en la modernización de nuestras sociedades.
“Si para otros pueblos la modernización fue el resultado de un lento proceso interno que hace eclosión con el surgimiento de nuevos grupos sociales y de nuevas cosmovisiones, para los países latinoamericanos se presenta más bien como una imperiosa necesidad de ajuste de su identidad ante el cambio producido en el equilibrio de fuerzas de las potencias europeas”
La modernización latinoamericana hace frente a la necesidad de nuevas formas de organización, en donde el tema de la identidad parece surgir como un problema. Ante la realidad histórica de nuestros países, colonias europeas en este nuevo territorio americano, es inevitable cuestionar la idea de identidad al saber que los países latinoamericanos están compuestos por sociedades y culturas profundamente híbridas.
La pregunta que surge es ¿cómo entonces construimos una identidad propia si desde los inicios del mundo moderno no somos más que una mezcla de identidades? más aún, ¿cómo podemos pensar nuestra identidad desde la marginalidad de quienes eran reales portadores de identidad propia latinoamericana?
La colonización por parte de las potencias europeas, si bien generó la homogenización de nuestras sociedades, no dejó de excluir al que era distinto. El indio fue evangelizado e insertado en el mundo occidental como “el otro”, pero ese “otro” marginal, portador de identidad propia, también fue llamado a formar parte de un todo -América Latina- sólo que su papel en la construcción de este nuevo mundo era el del distinto, el no-moderno al cual el moderno necesita recurrir para legitimarse.
Hablar de modernización en Latinoamérica implica entonces comprender que las raíces de los países latinoamericanos no son homogéneas sino que por el contrario, su identidad es la suma de componentes externos e internos, de historicidad. América Latina tiene una identidad difusa, que radica justamente en la multiplicidad de componentes, en la construcción mestiza y no-moderna de nuestras sociedades.
Frente a esta realidad, podemos preguntarnos ahora ¿cómo entendemos la modernización de sociedades cuyas identidades se construyeron desde un principio como una oposición a lo moderno? Latinoamérica nace como lo no-moderno. ¿Cómo querer convertir nuestras sociedades en algo que no son?
Modernización a medias
Todas aquellas preguntas antes formuladas no pueden ser respondidas sin comprender lo que se entiende por modernidad y modernización.
Existen numerosos autores que describen e intentan explicar la idea de lo moderno. En esta ocasión me referiré a lo moderno desde Marshal Berman, como la experiencia de vida en donde “todos los sólidos se desvanecen en el aire”. Más allá de una época histórica, la modernidad es una experiencia vital en donde lo que vale es el ahora, el presente continuo, donde toda posibilidad es posible. “Y precisamente porque todo es posible, cada posibilidad es efímera, consumida al instante” .
Frente a esto, la modernización vendría a ser el camino por el cual nuestras sociedades se enfrentan a esta nueva forma de entender la vida, el tiempo y el espacio. Modernización implicaría entonces el intento por ser modernos.
“América Latina intenta en esta nueva etapa universalizarse, participar activamente en la ecumene mundial, pero no desde la originalidad de su formación cultural, de su ethos, sino abstractamente, por sus índices de modernización construidos conforme a las pautas vigentes en el mundo desarrollado” . La modernización latinoamericana no parece ser posible si la pensamos de esta manera. Y la experiencia hasta hoy parece ser el mejor ejemplo.
Si bien las sociedades latinoamericanas viven actualmente bajo estructuras modernas en donde predomina el capitalismo, la cultura de masas, las hegemonías mediadas por sistemas de consenso y el interés corporativo de los empresarios , la experiencia de la desigualdad social, la pobreza y la marginalidad no nos permiten sentirnos realmente modernos.
Podríamos entender que el intento modernizador sólo a permeado las capas sociales que tienen acceso y/o participación en uno o más de aquellos pilares de la modernidad nombrados anteriormente. Podríamos decir entonces que la modernización y sus estructuras están hechas sólo para unos pocos.
Si es así, ¿cómo ser modernos si la base de nuestras sociedades, esa originalidad cultural de nuestros países está constituida por una identidad que nos remite a lo no-moderno, y que por lo mismo, queda excluida de los beneficios de la modernidad?
El pobre, el indio y el campesino viven en estructuras modernas, pero cumplen un papel secundario en esta construcción: ellos son “el otro, el no moderno” que intenta vivir bajo los parámetros que se le han impuesto, quedando finalmente desarticulados socialmente. Ante esto parece cierta la siguiente afirmación: “nos falta una teoría de la modernidad que reconozca la existencia de la diversidad” , de una heterogeneidad positiva y valiosa a la cual no se le atribuya el rol negativo que hoy ostenta.
La enfermedad bajo control
Finalmente, y en vista de la acción modernizadora en nuestros países, lo que vemos hoy no es más que una rápida y efectiva respuesta frente a la esquizofrenia latinoamericana. El remedio perfecto ante la pérdida de sentido.
Quienes dirigen nuestros países han sabido disfrazar el descontento social frente a la modernización “a medias” impuesta en nuestras sociedades con regalías y placebos. Las instituciones modernas “pueden aunar lo local con lo global (…) y al hacerlo así normalmente influyen en las vidas de muchos millones de seres humanos” .
Podemos acceder a mejor tecnología, comprar a crédito y viajar por el mundo a nuestro antojo. Incluso el pobre, el indio y el campesino pueden optar a algunos de esos beneficios. Tenemos “libertad” y nuestras sociedades son “democráticas”. El mundo parece funcionar bien. Es el espejismo moderno.
La mundialización del sistema y la globalización del conocimiento son finalmente los soportes de la modernidad. “Vivimos en una época de transnacionalización que abarca no solamente circuitos económicos, sino igualmente ideológicos; también el clima cultural se internacionaliza y los temas del debate europeo o norteamericano forman parte –aunque sólo sea una moda- de nuestra realidad” . Somos ciudadanos del mundo, pero, ¿qué tipo de ciudadanos?
Parece ser que nuestro rol en la construcción moderna de sociedad se limita sólo a recrear constantemente las ideas modernizadoras. “El proceso social es pensado exclusivamente desde el punto de vista de la funcionalidad de los elementos para el equilibrio del sistema” , racionalizando el mundo en extremo. Frente a esto, somos fichas de un ajedrez que se juega rápidamente, que vuelve a ordenar sus piezas una y otra vez, que se reproduce y se justifica en sí mismo.
Cabe pensar entonces que no existen formas de aunar la idea de desarrollo modernizador con el bienestar social real, que hoy es sólo utopía. La desigualdad, el gobierno de la mayoría (que es en realidad una minoría) y la exclusión del otro parecen ser condiciones intrínsecas del proceso modernizador en Latinoamérica. Un proceso que nos desorienta, nos despoja de sentidos y nos enfrenta a un futuro vertiginoso e incierto.
Bibliografía
• BERMAN, Marshall. Todo lo sólido se desvanece en el aire. Ed. Siglo Veintiuno Editores, 2006.
• BRUNNER, José Joaquín. Cartografías de la modernidad. Ed. Dolmen, 1994.
• GIDDENS, Anthony. Consecuencias de la modernidad. Ed. Alianza Editorial, 1999.
• LECHNER, Norbert. Los patios interiores de la democracia. Subjetividad y Política. Ed. Fondo de cultura Económica, 1995.
• MORANDÉ, Pedro. Cultura y modernización en América Latina. Ed. Encuentro Ediciones, 1987.
La generalización nos ayuda a reunir símiles, pero eso no significa que podamos homologar todas las partes. Sin embargo el intento por desarrollar la idea de lo moderno, de la “modernización” en Latinoamérica parece no contemplar las múltiples subdivisiones que componen esa América Latina.
Y si bien no tengo ni la capacidad teórica ni el tiempo suficiente para tratar el tema de la modernidad en cada uno de los países de nuestra América, sí me interesa comenzar con esta idea básica de que la instauración y posterior desarrollo de las supuestas sociedades “modernas” en Latinoamérica debe entenderse desde su propia y única realidad, contextualizando los procesos según la historia de los distintos pueblos.
Comienzo así este ensayo porque a mi parecer, el gran problema de muchos teóricos de las ciencias sociales al tratar de comprender y luego explicar la modernización en la región, es la recurrente generalización de los procesos y cambios. Si bien existen similitudes e hitos que se repiten en muchos de los países, la explicación última debe estar aferrada a la realidad y la historia de cada nación.
Dicho esto, me interesa presentar este ensayo como un intento por comprender que los procesos de modernización en Latinoamérica no pueden disociarse de los fenómenos de identidad –o falta de ella- y exclusión frente a los cuales nuestros países han tenido que construir una especie de “modernización superficial”, abarcando sólo ciertos aspectos de la vida, generándoles cierta esquizofrenia en donde –como expone Lechner- la identidad queda al margen de la construcción de lo moderno (entendido como un aquí y ahora, un presente continuo en donde todo vale ).
Latinoamérica esquizofrénica hace alusión a la idea de que los países Latinoamericanos se encuentran frente a la construcción de sociedades modernas en donde la disociación entre la historia, la identidad, y la estructura modernizadora impuesta genera profundas desarticulaciones a nivel social; y en donde la pérdida de sentido espacio-temporal que provoca la falta de proyectos, se encarga de desarticular el “yo”, al no existir la idea de un proyecto futuro hacia donde ir.
¿Identidad Latinoamericana?
Si desarrollo el concepto de identidad en base a mis planteamientos iniciales, de seguro estaría contradiciéndome. Sin embargo debo insistir en la idea de que existen ciertos componentes históricos que pueden darnos una idea generalizadora de la identidad latinoamericana, vista no como un todo homogéneo sino como la suma de las partes similares de una región heterogénea.
Latinoamérica era un continente desconocido, el “nuevo mundo” de una Europa que comenzó a definirse como moderna en base al descubrimiento de una tierra lejana, distinta y por supuesto, no moderna. Comenzar a entender, tanto el proceso de modernización como la formación de identidad latinoamericana desde este punto de partida, es una buena forma de comprender la dificultad en la modernización de nuestras sociedades.
“Si para otros pueblos la modernización fue el resultado de un lento proceso interno que hace eclosión con el surgimiento de nuevos grupos sociales y de nuevas cosmovisiones, para los países latinoamericanos se presenta más bien como una imperiosa necesidad de ajuste de su identidad ante el cambio producido en el equilibrio de fuerzas de las potencias europeas”
La modernización latinoamericana hace frente a la necesidad de nuevas formas de organización, en donde el tema de la identidad parece surgir como un problema. Ante la realidad histórica de nuestros países, colonias europeas en este nuevo territorio americano, es inevitable cuestionar la idea de identidad al saber que los países latinoamericanos están compuestos por sociedades y culturas profundamente híbridas.
La pregunta que surge es ¿cómo entonces construimos una identidad propia si desde los inicios del mundo moderno no somos más que una mezcla de identidades? más aún, ¿cómo podemos pensar nuestra identidad desde la marginalidad de quienes eran reales portadores de identidad propia latinoamericana?
La colonización por parte de las potencias europeas, si bien generó la homogenización de nuestras sociedades, no dejó de excluir al que era distinto. El indio fue evangelizado e insertado en el mundo occidental como “el otro”, pero ese “otro” marginal, portador de identidad propia, también fue llamado a formar parte de un todo -América Latina- sólo que su papel en la construcción de este nuevo mundo era el del distinto, el no-moderno al cual el moderno necesita recurrir para legitimarse.
Hablar de modernización en Latinoamérica implica entonces comprender que las raíces de los países latinoamericanos no son homogéneas sino que por el contrario, su identidad es la suma de componentes externos e internos, de historicidad. América Latina tiene una identidad difusa, que radica justamente en la multiplicidad de componentes, en la construcción mestiza y no-moderna de nuestras sociedades.
Frente a esta realidad, podemos preguntarnos ahora ¿cómo entendemos la modernización de sociedades cuyas identidades se construyeron desde un principio como una oposición a lo moderno? Latinoamérica nace como lo no-moderno. ¿Cómo querer convertir nuestras sociedades en algo que no son?
Modernización a medias
Todas aquellas preguntas antes formuladas no pueden ser respondidas sin comprender lo que se entiende por modernidad y modernización.
Existen numerosos autores que describen e intentan explicar la idea de lo moderno. En esta ocasión me referiré a lo moderno desde Marshal Berman, como la experiencia de vida en donde “todos los sólidos se desvanecen en el aire”. Más allá de una época histórica, la modernidad es una experiencia vital en donde lo que vale es el ahora, el presente continuo, donde toda posibilidad es posible. “Y precisamente porque todo es posible, cada posibilidad es efímera, consumida al instante” .
Frente a esto, la modernización vendría a ser el camino por el cual nuestras sociedades se enfrentan a esta nueva forma de entender la vida, el tiempo y el espacio. Modernización implicaría entonces el intento por ser modernos.
“América Latina intenta en esta nueva etapa universalizarse, participar activamente en la ecumene mundial, pero no desde la originalidad de su formación cultural, de su ethos, sino abstractamente, por sus índices de modernización construidos conforme a las pautas vigentes en el mundo desarrollado” . La modernización latinoamericana no parece ser posible si la pensamos de esta manera. Y la experiencia hasta hoy parece ser el mejor ejemplo.
Si bien las sociedades latinoamericanas viven actualmente bajo estructuras modernas en donde predomina el capitalismo, la cultura de masas, las hegemonías mediadas por sistemas de consenso y el interés corporativo de los empresarios , la experiencia de la desigualdad social, la pobreza y la marginalidad no nos permiten sentirnos realmente modernos.
Podríamos entender que el intento modernizador sólo a permeado las capas sociales que tienen acceso y/o participación en uno o más de aquellos pilares de la modernidad nombrados anteriormente. Podríamos decir entonces que la modernización y sus estructuras están hechas sólo para unos pocos.
Si es así, ¿cómo ser modernos si la base de nuestras sociedades, esa originalidad cultural de nuestros países está constituida por una identidad que nos remite a lo no-moderno, y que por lo mismo, queda excluida de los beneficios de la modernidad?
El pobre, el indio y el campesino viven en estructuras modernas, pero cumplen un papel secundario en esta construcción: ellos son “el otro, el no moderno” que intenta vivir bajo los parámetros que se le han impuesto, quedando finalmente desarticulados socialmente. Ante esto parece cierta la siguiente afirmación: “nos falta una teoría de la modernidad que reconozca la existencia de la diversidad” , de una heterogeneidad positiva y valiosa a la cual no se le atribuya el rol negativo que hoy ostenta.
La enfermedad bajo control
Finalmente, y en vista de la acción modernizadora en nuestros países, lo que vemos hoy no es más que una rápida y efectiva respuesta frente a la esquizofrenia latinoamericana. El remedio perfecto ante la pérdida de sentido.
Quienes dirigen nuestros países han sabido disfrazar el descontento social frente a la modernización “a medias” impuesta en nuestras sociedades con regalías y placebos. Las instituciones modernas “pueden aunar lo local con lo global (…) y al hacerlo así normalmente influyen en las vidas de muchos millones de seres humanos” .
Podemos acceder a mejor tecnología, comprar a crédito y viajar por el mundo a nuestro antojo. Incluso el pobre, el indio y el campesino pueden optar a algunos de esos beneficios. Tenemos “libertad” y nuestras sociedades son “democráticas”. El mundo parece funcionar bien. Es el espejismo moderno.
La mundialización del sistema y la globalización del conocimiento son finalmente los soportes de la modernidad. “Vivimos en una época de transnacionalización que abarca no solamente circuitos económicos, sino igualmente ideológicos; también el clima cultural se internacionaliza y los temas del debate europeo o norteamericano forman parte –aunque sólo sea una moda- de nuestra realidad” . Somos ciudadanos del mundo, pero, ¿qué tipo de ciudadanos?
Parece ser que nuestro rol en la construcción moderna de sociedad se limita sólo a recrear constantemente las ideas modernizadoras. “El proceso social es pensado exclusivamente desde el punto de vista de la funcionalidad de los elementos para el equilibrio del sistema” , racionalizando el mundo en extremo. Frente a esto, somos fichas de un ajedrez que se juega rápidamente, que vuelve a ordenar sus piezas una y otra vez, que se reproduce y se justifica en sí mismo.
Cabe pensar entonces que no existen formas de aunar la idea de desarrollo modernizador con el bienestar social real, que hoy es sólo utopía. La desigualdad, el gobierno de la mayoría (que es en realidad una minoría) y la exclusión del otro parecen ser condiciones intrínsecas del proceso modernizador en Latinoamérica. Un proceso que nos desorienta, nos despoja de sentidos y nos enfrenta a un futuro vertiginoso e incierto.
Bibliografía
• BERMAN, Marshall. Todo lo sólido se desvanece en el aire. Ed. Siglo Veintiuno Editores, 2006.
• BRUNNER, José Joaquín. Cartografías de la modernidad. Ed. Dolmen, 1994.
• GIDDENS, Anthony. Consecuencias de la modernidad. Ed. Alianza Editorial, 1999.
• LECHNER, Norbert. Los patios interiores de la democracia. Subjetividad y Política. Ed. Fondo de cultura Económica, 1995.
• MORANDÉ, Pedro. Cultura y modernización en América Latina. Ed. Encuentro Ediciones, 1987.
miércoles 8 de abril de 2009
Ohhhh Yeahhhh!!

Ganarme las entradas al concierto de Kiss, el pasado viernes 3 de abril, gracias a un sorteo de la tercera, fue una sorpresa que jamás me esperé. Mis gustos musicales distan mucho del sonido estruendoso de estos vejetes del rock, pero aún así acepté la invitación. Sin embargo, pensé que lo correcto era entregar el beneficio a personas que realmente lo disfrutaran. Le pasé las entradas a Daniel, mi pololo, y él invitó a Ignacio, uno de nuestros mejores amigos.
A cambio, les pedí que escribieran un breve texto para compartirlo con todos.
Acá va la nota sobre Kiss, escrita por Ignacio Navarro.
Sin muchas expectativas íbamos dos personas al concierto de Kiss.
Nunca me han llamado mucho la atención esos grupos de música que se pintan la cara o que hacen alguna cosa inusual para captar espectadores o fanáticos, pero la opción de ir a verlos y rockear un rato, un viernes por la noche, no podía dejarla pasar.
En el metro y en la micro nos topamos con una multitud de gente pintada, personas de distintas edades que fluctuaban entre los 3 y los 50 años, un rango muy amplio de edad para ser fanáticos de una banda que saca la lengua y usa botas con terraplén.
Llegamos a un remodelado Estadio Municipal de la Florida, en el que el miedo a que te asalten esos extraños seres disfrazados, camino al baño, era superado por el entorno: nueva infraestructura, estructuras de concreto armónicas y una buena iluminación.
Después de los teloneros -un grupo musical bien intenso que tocó covers de Iron Maiden-apareció por fin Kiss, y todo de ahí en adelante fue una sucesión de eventos y magia inesperada.
Toda la puesta en escena seguía un trasfondo, y cada personaje estaba excelentemente resuelto. La vestimenta y el sonido no podían ser mejores y la comunicación entre los músicos, al igual que con el público, fue mística y llena de fuerzas, con una onda muy "pro-love".
En cada solo que se hacía había un despliegue de creatividad por parte de los músicos que se veía también reflejada en el aporte pirotécnico sobre el escenario. Salían fuegos artificiales de todas partes, de las guitarras y del escenario. En un momento, el vocalista principal salió volando por sobre el público, atravesando los cielos y llegando a la torre de control, en medio de toda la gente. El loco siguió cantando, tocando guitarra frente a un público realmente eufórico ante un show de calidad internacional.
Para nosotros, el momento más memorable fue cuando tocaron su conocida canción "Rock and roll all night". Dejaron salir billones de trozos de papel al cielo que volaban como mariposas en la oscuridad, movidos por el calor que el público arrojaba de tanto saltar y cantar.
Tengo que decirlo, fue un espectáculo inigualable desde cualquier punto de vista. Kiss es un grupo que disfruta lo que hace. Son músicos viejos que han aprendido a satisfacer a un público fiel. Sin lugar a dudas, fue una oportunidad única de ver a un grupo sólido, maduro y lleno de atributos que a cualquier persona podrían cautivar.
jueves 12 de marzo de 2009
Mi propia crisis de los 25...

Hay un momento en la vida en que se precipitan las cosas.
Al menos así me pasó a mí.
Mi rutina cuando vivía con mis viejos era la siguiente: despertar, ducharme, vestirme, agarrar mis cosas de u, subirme al auto para que me dejaran en el metro, del metro a la u, de la u al metro, a mi casa, almuerzo y a mi cama...siesta...computador....teleseries...once...más televisión, chao buenas noches y fin.
Nadie me obligó a cambiar esa simple rutina por esta vida, la de los 25 años.
Me arranqué y me alegro de eso, pero uno cuando es tan floja y mimada no logra entender todo lo que se viene encima.
Me queda un año de carrera aún porque me farrié 3 años (ok, ok...no fueron en vano, pero son tres años!!!!!) Tengo que terminar la carrera, tener buenas notas para mantener mi beca de diplomado, que después se convertirá en magíster y durará dos años más....Tengo que buscar pega, mantener una pega e incluso ojalá dos...tengo que decir que si a todas las oportunidades que pueda con tal de ganar unas lukas de más....porque claro...me gusta el sushi, las pizzas, los carretes con destilados y las salidas a la playa...
Tengo que estudiar, cosa que nunca antes habia hecho!!!!!! Leer y leer...y luego cocinar, ocupar bien mis mañanas, hacer el aseo, pagar cuentas, lavar ropa, hacer mis pegas, escribir, reportear, entender y hacer.
Porque ahora la vida se autogestiona. Naide hace nada por tí. Mi viejo me paga el celular y la universidad. Sí, se lo agradezco. Pero nada más.
Mi pololo vive entre letras, libros y sueños...y con eso pagamos arriendo y gastos.
Pero claro, a los cuicos nos gusta el pan con jamón y queso y la coca cola ojalá todos los días. Tenemos nuestras manías de niñitos abc1, pero menos mal que no somos cómodos. Tenemos bicicletas. La mia rosada, la de él, amarrada, porque se le perdió la llave de la cadena...
Así pasan días y semanas. Así ha pasado casi un año de vida independiente.
Cuesta, pero se puede. Pero cuesta.
Pero se puede.
lunes 16 de febrero de 2009
Desahogo de febrero...
Veo a la Argandoña como loca con el ingles flaite de Farkas y sus súper propinas en Miami...que espantooo!!!
Una vieja arrugada, que se cambia el color de pelo y se pone pelucas todo el tiempo, apitutada en un canal de porquería que no tiene más programación que los programitas de farándula, teleseries y copias de video loco....
En vivo, veo a Farkas hablando spanglish....sobre la ayuda a los pobres y el chaqueteo..mientras Sergio Lagos se emociona con el reportaje que acaban de ver sobre la vida del millonario...
A Farkas le vuelan los rulos en la terraza en donde hacen el programa mientras el candidato del pueblo habla sobre "the dreams come true" y lo aplauden porque va a tocar sobre el escenario de viña del mar, nuestro increible festival de la canción...
Afuera las micros, atrás una guitarra que intenta crear un ambiente ajeno al lugar...frente a mi la televisión que sigue alabando al rubio magnate y a un lado el sonido del agua que corre y corre casi todo el día como una forma de evadir la verdad:
un departamento de 3 x 3, Vicuña Mackenna, cemento, calor y sueños....
I have waiting all my life for you...and i did´t now well....
Una vieja arrugada, que se cambia el color de pelo y se pone pelucas todo el tiempo, apitutada en un canal de porquería que no tiene más programación que los programitas de farándula, teleseries y copias de video loco....
En vivo, veo a Farkas hablando spanglish....sobre la ayuda a los pobres y el chaqueteo..mientras Sergio Lagos se emociona con el reportaje que acaban de ver sobre la vida del millonario...
A Farkas le vuelan los rulos en la terraza en donde hacen el programa mientras el candidato del pueblo habla sobre "the dreams come true" y lo aplauden porque va a tocar sobre el escenario de viña del mar, nuestro increible festival de la canción...
Afuera las micros, atrás una guitarra que intenta crear un ambiente ajeno al lugar...frente a mi la televisión que sigue alabando al rubio magnate y a un lado el sonido del agua que corre y corre casi todo el día como una forma de evadir la verdad:
un departamento de 3 x 3, Vicuña Mackenna, cemento, calor y sueños....
I have waiting all my life for you...and i did´t now well....
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
